CADA VEZ MAS LUZ Y AMOR
Amigos queridos del alma, cada mes se renueva
la gratitud profunda que sentimos por ustedes,
y estamos más unidos que nunca en la búsqueda
del ser, para llegar a un estado de conciencia que
nos permita ser testigos y observadores de lo que
antes uno creía que era nuestra vida. Cuantos más
intentos luminosos por defender la libertad y el amor
incondicional haya, es obvio que mucha oscuridad
agazapada espera el momento del ataque. Frente a
eso, más luz, más amor, y que siga el camino indetenible
hacia la felicidad.
Ya ustedes saben nuestras frases clásicas, diarias,
para que seas el dueño de tu vida y el protagonista
de tu historia de amor, sin permitir que el otro, con
su mirada dormida, defina quienes somos. “Nadie
puede hacerme infeliz sin mi consentimiento, sin mi
autorización”. “Aprendo a regalarle mi ausencia a
quien no sabe valorar mi presencia”.
Dicho esto, vamos a lo mucho que tenemos para
compartir en cada edición de nuestra revista amada,
y en los muchos programas en los que semanalmente
expresamos nuestra postura a favor de la
vida, saliéndonos de toda relación con un grupo o
con una persona que limite nuestro vuelo indetenible
hacia la verdad.
Somos seres divinos viviendo una experiencia humana,
pero muchas veces nos confundimos con lo que
los sentidos perciben afuera. Si durante un rato diario
lleváramos nuestra atención hacia adentro, hacia el
corazón espiritual, hacia la fuente de nuestra energía
vital, sabríamos que ese que está allí es el yo permanente,
imperecedero, eterno. Eso es lo que yo soy.
Toda nuestra vida debería ser el recuerdo continuo
de esta verdad, de la conciencia. De este modo, toda
nuestra vida mundana pasa a ser un reflejo, incluso
adorable, de lo que somos realmente.
En este número, junto a los temas que te van a sorprender
y llenar el corazón de momentos de dicha,
que deberían prolongarse aunque no tuvieras la revista,
incluimos un especial de valores humanos para
toda la familia, ya que los chicos criados en estado
de libertad recuperan la sabiduría que traen desde
siempre y embellecen literalmente no solo la familia,
sino a todos aquellos que causalmente
pasen por su vida.
Criar a un chico recordándole
su divinidad es expandir
la energía del planeta.
Millones de abrazos como
siempre, y más, y más, y más.
Gracias por existir.
Claudio





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