EL COMPROMISO DE AMAR SIN RITUALES NI CONDICIONES

descarga (9)

El único compromiso debe ser amar, amar y amar. Lo demás, resulta totalmente relativo. Si no, fíjense cuando dos personas se casan: Enfrentan a un cura que les sugiere que “lo que Dios ha unido, el hombre no lo separará”. ¿Y por qué entonces hay miles y miles de personas separadas y miles y miles de personas divorciadas?

¿Por qué a los tres meses, o a los tres años, varios de los que juramentaron “permanecer al lado del otro en las buenas y en las malas”, se convierten en infieles o dejan de soportar la presencia de su pareja?
A mi entender la respuesta encuentra sustento en que, en muchos de los casos, esas formalidades nunca se expresan desde el corazón: Más bien corresponden a frases dogmáticas elaboradas por una persona, que caben en cierto esquema social y son propicias para que todos aplaudan, brinden, y se organice una gran fiesta. Pasa que en el fondo, de no existir un genuino y maduro sustento amoroso que edifique la relación entablada, ese tipo de parejas se termina acabando.

Hay que hallar en la persona a la que pretendemos unirnos en ese vínculo álmico que nos eterniza, y no uno puramente mundano y corporal. Si la relación consumada fuera madura y pura, la frase que los sacerdotes repiten y mencionábamos al principio, resultaría una definición perfecta desde lo espiritual, puesto que no es el hombre quien causa la separación: La separación nace de la mente egoica, que se maneja a pura especulación, aun en el amor. En cambio, cuando la relación surge a partir del amor, cuando surge sin condiciones, la mente jamás, de ninguna manera, puede desintegrarla.

Si nos hubiesen enseñado de pequeños a querer sin condiciones y a conformar una pareja desde semejante valor fundamental, el mero compromiso social basado en lo que se nos exige para iniciar una relación caería derrotado ante la maravilla de dos corazones expresándose en una misma sintonía.