Cómo podemos ver el aura

aura
El aura es un campo de energía de radiación luminosa multicolor que rodea a los seres vivos y objetos, es como un halo que es invisible para la gran mayoría de los seres humanos.

Aunque rodea la totalidad del cuerpo, se la puede considerar como una extensión del mismo porque al formar parte de cada célula refleja todas las energías vitales.

    Las energías que fluyen a través de nuestras auras reflejan nuestra personalidad, estilo de vida, pensamientos y emociones, revelando nuestro bienestar mental, físico y espiritual.

El aura se considera dividida en siete estratos o capas, relacionadas directamente con los siete chakras. Cada uno de esos estratos puede tener distintos colores. Aquel color que se repita más, es considerado como el «color básico» de la persona, que es permanente a lo largo de la vida y es capaz de mutar solo en circunstancias muy específicas. Cada color básico tiene asociadas cualidades positivas y negativas. Los demás colores presentes en el aura, se asocian con los estados interiores momentáneos de la persona, o con una etapa determinada de la vida.

¿CÓMO SE VEN LAS AURAS?

   El autor Richard Webster que escribió un libro especifico sobre el aura, relata que las mismas se ven como campos de energía que rodean por completo al cuerpo como si fuera un huevo enorme; la mayoría se extiende más de medio metro alrededor del cuerpo. Dentro de ese gran huevo hay líneas de fuerza y energía, que se irradian en todas direcciones y reflejan lo procesos de pensamiento, los sentimientos, la salud y el potencial de la persona.

    Todas auras reaccionan todo el tiempo entre ellas mismas. Cuando conocemos a alguien que nos agrada, nuestras auras se abren y permiten que ellas se mezclen. Cuando dos personas se aman sus auras parecen fundirse en un aura única, grande y vibrante; por el contrario, si estamos con alguien que no es de nuestro agrado, las auras se repelen.

     Las emociones y los pensamientos negativos pueden provocar cambios permanentes en el aura. En ese caso, transforman sus colores vibrantes en colores apagados, repulsivos y hasta de mal aspecto.

   ¿No se han sentido alguna vez cansados o agotados después de estar con alguien? Es porque consciente o inconscientemente, muchas personas extraen la energía de otras para potenciar la suya propia.

 ¿CÓMO VER LAS AURAS? 

Prácticos ejercicios para comenzar a lograrlo.

     Si bien muchas personas descubren que pueden ver las auras de manera espontánea, la mayoría tiene que aprender a desarrollar la visión áurica.

     Les proponemos unos ejercicios simples para comenzar a sentir el aura:

 Frote con fuerza las palmas de las manos durante unos segundos y manténgalas separadas a unos treinta centímetros de distancia. Quizás  sienta alguna energía entre ellas, especialmente en el centro de la palma y en las puntas de los dedos. Lentamente júntelas. Poco a poco, a medida que se acercan las auras notará una resistencia muy leve. Puede parecer que hay una ligera resistencia o impresión de hormigueo o una sensación de calor o frío. No deje de acercar las manos; notará que desaparece la resistencia cuando el aura de cada mano se funde con la otra.

      Experimente acercando y alejando la manos; se sentirá la resistencia cuando se acerquen y frío cuando se separen. Lo que se siente es la propia aura.

Todos tenemos siete centros de energía en el cuerpo llamados chakras, (que ya los analizamos en detalle en un número anterior de nuestra revista) que absorben y distribuyen las energías física, mental, emocional y espiritual:

Es interesante localizar todo los chakras usando las manos para sentirlos.
Te proponemos probar con el chakra del corazón. Coloque la mano a unos treinta centímetros del pecho y acérquela lentamente. Cuando sienta una leve resistencia, aparte la mano hasta que la resistencia desaparezca y luego vuélvala a acercar lentamente hasta que sienta la barrera definitiva creada por su aura.

Vuelva a repetirlo pero llevando la mano a unos pocos centímetros del corazón: la mano se acercará más al cuerpo antes de que se sienta alguna resistencia. Esto se debe a que los chakras crean más energía que cualquier otra zona y resultan fáciles de ubicar.

Una vez que ha sentido el aura alrededor del chakra corazón, intente localizar y sentir el aura que hay alrededor de los demás. Con la práctica continuará desarrollando la percepción de la propia aura y ya podrá experimentar la de otra persona.
Para ello, invítela a sentar en una silla y ubíquese detrás de ella colocando las manos a unos treinta centímetros a cada lado de su cabeza. Comience a acercarlas lentamente hasta notar una resistencia. Experimente acercando y alejando las manos. Una vez que haya sentido el aura de la otra persona mueva las manos alrededor de su cuerpo para comprobar si puede seguir el aura.

Ejercicios Avanzados
 
Le proponemos continuar con ejercicios que lo van entusiasmar para continuar avanzando.

1-      Siéntese en un lugar cómodo, bien relajado, en un ambiente con luz suave.

 Junte las puntas de los dedos índice y mírelos durante unos diez segundos. Luego sepárelos despacio. Podrá notar una hebra de energía fina y casi invisible que se extiende y mantiene unidas las puntas de los dedos, aún cuando las esté separando lentamente.

Las primeras veces que lo haga, es probable que el vínculo desaparezca cuando se separan los dedos un centímetro, pero con la práctica permanecerá visible incluso con los dedos separados por diez centímetros o más. En cuanto puedas ver esas hebras de energía, ya será capaz de percibirlas  en todo momento y bajo cualquier circunstancia.

2-      Intente de nuevo el ejercicio anterior con los cuatro dedos de una mano tocando los dedos de la otra. Cuando separe las manos, notará corrientes de energía uniendo todos los dedos.

3-      Si otra persona realiza el ejercicio al mismo tiempo, intente ver las corrientes de energía que unen las puntas de sus dedos. Es estimulante ver el aura de otra persona por primera vez.

4-      Con las puntas de los dedos de una mano toque las de la otra persona y lentamente sepárelas. Podrá ver la corriente de energía pura que une los dedos.

5-      Pídale a varias personas que se sienten alrededor de una mesa, en un ambiente con luz tenue y apoyen ambas manos sobre ella con las puntas de los dedos apuntando hacia el centro. Solicíteles que se relajen e intenten ver una fina red de líneas que atraviesan la mesa uniendo los dedos.

Quizás tarden unos minutos en ver algo, pero en cuanto una persona lo vea las     demás también lo irán viendo.  Producen un efecto hermoso, las hebras de energía entrelazadas que atraviesan la mesa.

Cuando la gente desarrolla por primera vez la visión áurica, lo que ve es el doble etérico como un espacio entre el cuerpo físico y el aura propiamente dicha.

El doble etérico  es un entorno extremadamente fino, que se extiende entre uno y dos centímetros alrededor del cuerpo.

6   -  Ahora ya está preparado para ver su propia aura! Le recomendamos ubicarse frente a una pared de color blanco o crema, iluminada con luz suave. Extienda el brazo derecho hacia  adelante y levante el antebrazo de modo que los dedos apunten hacia el techo. Mire la pared a través de los dedos de esa mano, centrándose más en la pared que en la mano. Pasados unos minutos, notará el aura de la mano a su alrededor, color gris casi incolora. Céntrese en ella, más que en la pared. Si desaparece, vuelva a centrar la vista en la pared hasta que reaparezca. Observe la punta de los dedos y quizá vea finas corrientes de energía que irradian de los dedos.

Experimente con la otra mano, luego bajo otras condiciones de iluminación y por último, con otras partes del cuerpo.

7 – ¿Quiere  ahora ver el aura de otra persona? Pídale a alguien que se sitúe delante de la pared y ubíquese enfrente a un metro de distancia centrando la mirada en la pared. Notará un aura nebulosa que la rodea por completo. Con práctica puede a cercarse e intentar tocarla.

Volviendo a su posición inicial, continúe mirando el aura y pídala a la otra persona que  piense en algo que lo irrite. Podrá observar un cambio en la coloración del aura; la ira se revela como una tonalidad rojiza sucia.

Pídale que respire hondo y que piense en algo placentero. El aura se hincha y expande.
Luego, que piense en algo neutro, ni triste ni feliz y verá que el aura vuelve a su  tamaño normal.
 Si continúa practicando, podrá ver el aura de otras personas al aire libre y hasta en  lugares muy concurridos.